¿Habrá alguna novia o alguna pareja que no quiera disfrutar de su boda? Es decir, que digan: “¡Jo, qué maravilla! He estado súper estresada e incómoda en mi boda”.

Hola, mi nombre es Antonio y soy un tipo normal (o eso creo) a quien le gusta hacer fotos y disfrutar de la vida.

O de las cosas sencillas, que no simples, que nos regala la vida.

Pero en lugar de hablar de mí, hablemos de por qué estás aquí (esto no va de mí, sino de ti).

No creo que sea para que te cuente que tengo 30 y pico años, te hable desde cuando amo la fotografía y cuáles son mis hobbies favoritos (me gusta Frodo).

Chistes a parte.

Para leer biografías ya está la Wikipedia y la mía entiendo que no te interesa.

Tampoco estás aquí para que te cuente las bodas que he fotografiado o los premios que he ganado.

Por cierto, ninguno.

Ninguna novia entra en la web de un fotógrafo para saber todo eso.

Hay algo más importante.

Una pregunta que ronda en tu cabeza y que te hace dudar:

¿Por qué debería confiar en este tío para que cuente la historia de uno de los días más importantes de mi vida?

Y lo entiendo, yo me haría la misma pregunta.

Todos necesitamos sentirnos seguros en nuestras decisiones.

Por eso, no me voy a esforzar en decirte lo artista que soy para tratar de convencerte.

Prefiero ser natural y sincero.

Es posible que estés aquí buscando esa prueba social que confirme que soy ese fotógrafo profesional. Alguien con décadas de experiencia que lleva más de 300 bodas a sus espaldas.

Pero siento decirte que no soy yo.

La realidad es que soy “nuevo” en esto. Quiero decir, llevo relativamente poco tiempo en el sector de las bodas y aún estoy aprendiendo.

Soy un eterno aprendiz.

Antes de dedicarme a la fotografía de bodas he sido y he hecho otras cosas. Pero tampoco te voy a aburrir contándote mis batallitas (recuerda: no estás aquí por eso).

Así que, no. No te puedo decir que soy ese fotógrafo bohemio que lleva toda su vida en esto, o que ha nacido con una cámara colgada del cuello.

Pero como novio que se ha casado, sí que puedo decirte que conmigo no tendrás que fingir lo que no eres, podrás ser tú misma en tu boda, sin el estrés de tener que posar en las fotos como si fueras un maniquí.

Tengo una forma de trabajar con mis parejas que consiste en dejar que sean ellas mismas, que sientan que no están siendo dirigidas como un robot ni que sientas que están delante de una cámara. Me gusta dejar que todo sea más espontáneo y natural.

Pero eso te lo cuento más adelante.

Mientras tanto, y si esto te interesa, puedes hablar conmigo aquí.

Al rellenar el formulario te enviaré un enlace donde te cuento cómo es mi proceso de trabajo y ese “secreto” para “quedar bien” en las fotos sin ser ChatGPT.

Hombre de pie junto a una mesa blanca, con botellas en una cubeta detrás y un fondo geométrico oscuro.

Por cierto, este soy yo, por si necesitabas ponerme cara.

Y si tenías la duda, no está hecha con IA. La foto es de mi compi Matías.

Sin quererlo me ha salido la rima.